El edificio
se sitúa en el solar contiguo a los comedores
existentes junto a una franja arbolada y ajardinada que beneficia la relación
entre ambas construcciones.
Con la intención de potenciar la imagen
amable y verde, se proyecta una fachada
acristalada que reflejará la vegetación
y la luz. El volumen se adapta a la geometría triangular del solar y presenta una gran fachada acristalada hacia las vías
del tren. El granito y el vidrio son materiales nobles que potencian la rotundidad geométrica
del edificio y le imprimen una singularidad
especial en el entorno.
Una marquesina
resalta la entrada de la que parten los dos usos alternativos:
un gran comedor para 350 personas en planta baja, y en la planta primera un pasillo que recibe luz cenital conduce a las salas polivalentes.
Equipo: olmos ochoa arquitectos
Colaboradores: Rafael Medina, Patricia Leal,
Jorge Ribadeneira;Vértice, infografía
Consultores:PROINA, estructura.
JG ASOCIADOS, instalaciones.
E. Medina y R. Sánchez, mediciones y presupuesto.