Una parcela “frontera” rodeada de importantes
vías e infraestructuras. En un centro de salud es especialmente necesario que
las vías de circulación sean claras,
que los pacientes tengan una agradable estancia en el
Centro y que los profesionales tengan espacios motivadores
que mejoren la relación con los usuarios.
En Pegaso-Rejas planteamos un edificio lineal y
compacto, dos plantas y semisótano, buscando
la cota más elevada de la parcela para acceder
a la planta baja. En el otro extremo de la calle,
la entrada al sótano se produce
a nivel. La parcela se delimita con una tapia y se ajardina
para generar un entorno propio que difumine los negativos
condicionantes externos.
El volumen del edificio presenta cierto movimiento
en su planta superior, generando unas terrazas
que conforman el espacio exterior
agradable que el entorno niega. La luz se convierte en generadora de
espacios: desde la celosía al Este, por medio
de un vacío en la zona de la escalera, entra una
luz matizada, filtrada; desde la celosía Oeste
se abre una grieta sobre las salas de espera
de la planta baja. De esta manera, la orientación de
la parcela se convierte en
un condicionante positivo, al captar la luz filtrada y llevarla
hasta la planta inferior como una gran cortina.