El terreno,
en fuerte pendiente hacia el sureste, condiciona fuertemente la
solución. Ésta
se presenta cuidando la escala del lugar, materiales
y texturas fragmentándose en varios cuerpos
que emergen sobre una tapia. El nivel inferior escalonado
se excava en el terreno aprovechando su pendiente y
recibiendo luz de sugerentes patios. Allí se concentran
los usos que requieren grandes espacios, que de otra
forma ocuparían importantes volúmenes
al exterior, rompiendo la escala del entorno. La comunicación
se resuelve sin barreras arquitectónicas, por
un eje central de rampas, escaleras y ascensores, que
relacionan todos los niveles. El nivel superior se
disgrega en distintos cuerpos con aulas, talleres y
exposiciones, cada uno con diferentes posiciones relativas
frente a patios ajardinados de agradable uso, o la
terraza pública, ampliación ocasional
de la sala de exposiciones. Sobre este nivel, la atalaya–biblioteca
domina la parcela, la plaza de la iglesia y la sierra
de Guadarrama, es una auténtica “habitación
con vistas”.
Equipo:
Víctor Olmos y Gloria Ochoa
Colaborador: Santos Benbunan