Se
trata de aprovechar al máximo las posibilidades
que ofrece el emplazamiento, a pesar de estar rígidamente
condicionado por la forma y dimensión del solar
y por las normas que le afectan.
Se proyectan dos viviendas unifamiliares con acceso
desde la calle a través de un sólo portal. El programa de cada una
se desarrolla en torno a una escalera apoyada
en la
medianera. Las estancias reciben luz y ventilación
a través de la calle y de un patio posterior
común. Constan de una estancia-cocina,
dormitorio principal, aseo completo, dormitorio secundario
y zona de armarios. Desde la cocina se accede al patio
y desde el dormitorio situado en el ático se accede
a una pequeña terraza. La edificabilidad se completa
construyendo en ático la superficie que se detrae
del patio.
Se opta por elevar al máximo
la altura de la planta baja y la primera, que marcan la
cornisa del edificio, permitiendo
así una mayor iluminación directa. La cocina
y el aseo, situados en la parte posterior de las viviendas,
comprimen su altura para permitir la construcción
del ático dentro del
volumen edificable.
Un vestíbulo mínimo
con dos peldaños da paso a la escalera, que se plantea sin tabicas,
para permitir
el disfrute del espacio completo.
Los dormitorios extienden su superficie
con sendos miradores sobre la calle de la dimensión
máxima permitida y se conectan con la
habitación del ático a través de una
ventana interior. Los salones, ligeramente elevados sobre
el nivel de la calle, disponen de una amplia ventana defendida de la visión desde el exterior
por medio de una celosía fija. Ésta se integra,
junto con el frente que une las puertas de entrada, en
el zócalo del edificio.
Equipo: olmos ochoa arquitectos
Colaboradores: Cristina Chamero y
Johanna Puchner
Superficie: 150m2