Tanto la arquitectura como
el arte son capaces de generar identidad. Desde esta perspectiva asumimos que el nuevo Museo en Bolzano ha de resultar
de clara referencia, fácilmente identificable
como lugar del quehacer cultural de la ciudad, utilizando únicamente elementos de arquitectura. Es decir: el material, la construcción, la escala,
la luz, la composición y sucesión de los
espacios; orientándonos en la autenticidad de
las corrientes artísticas contemporáneas
y tradicionales. Proponemos un edificio claro
y sencillo hacia el exterior pero lleno de interesantes
secuencias en su interior.
Las diferencias de nivel en el solar nos van a permitir
diversas formas de acercarse al edificio. A la entrada
principal se llega cruzando el patio desde el camino
peatonal, situado al norte, entre la ciudad y el río
Tafler. Por otro lado, al nivel de la calle Dante, se
propone un acceso a las oficinas de información,
biblioteca, actividades infantiles y juveniles, etc.
Ambos accesos se relacionan en el interior
mediante un espacio de doble altura. Desde el nivel del foyer, relacionado
con el exterior a través de una gran abertura
en la fachada, se accede a las salas de exposición de pequeños
objetos o también el desarrollo de preformances
que requieran grandes superficies libres.
A partir de aquí, nuestro interés se centra
en los dos volúmenes del edificio. El
primero está dedicado a la exposición de
grandes objetos y el segundo que se subdivide a su vez
en dos niveles, alberga la colección de gráficos
y en su planta superior recupera las vistas sobre el
entorno montañoso de Bolzano. El espacio entre
ambos permite una relación visual y luminosa en
el interior del museo. La piel exterior de los contenedores,
compuesta de elementos metálicos y de vidrio,
hace que se perciban como grandes linternas desde el
exterior.
Equipo: Olmos Ochoa Arquitectos
Colaboradores: Rafael Medina, Daniel Puerta, Flora López
Cotelo
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